jueves, 15 de diciembre de 2016

“La Tumba de las Luciérnagas”, Secuelas de la Guerra y el Ingenio de Takahata

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Aprovechando que estoy inspirado, vengo con otra entrada de anime. En esta ocasión de “La Tumba de las Luciérnagas”, filme de Isao Takahata, quien es en mi opinión el mejor director de estudios Ghibli. Recuerdo que en el 2015 planeaba hablar de “La Historia de la Princesa Kaguya”, pero problemas de inspiración evitaron que tocara este filme por lo que al final este será el primer escrito que le dedico a este genial director.

La Tumba de las Luciérnagas es quizás de lo más polarizado de los trabajos de este estudio a nivel de crítica en cuanto a calidad. Muchos le percibimos como una gran maestra de la animación. Otros por el contrario consideran que falla en tocar los temas de manera sutil. Al final dependerá de la lupa con la que se mida el trabajo, pero dejemos los rodeos a un lado y entremos al filme en si.

Algo que se nota a primera vista es que todo va a salir mal, el principio te lo indica y esto nos da la antesala de una serie de eventos que de manera gradual llevarán al inevitable final.

El filme toma lugar en Japón durante la segunda guerra mundial. Las tropas aliadas habían podido llegar y bombardear objetivos japoneses, incluyendo los civiles. Todo esto produjo tanto en la vida real, como en este filme, una serie de problemas donde los verdaderos perdedores fueron los civiles que terminaban como víctimas de un conflicto en el que no tenían voz.

Acá te muestran los horrores de la guerra, pero sin meterte diálogos exagerados o temas musicales pretensiosos. Por el contrario, acá el toque es más gradual, despacio por así decirlo. La película durante sus primeros minutos presenta los daños de los bombardeos, quizás siendo esta parte la que es más directa con el mensaje. Seita y Setsuko pierden a su madre, ven como los hogares y residencias son destruidos y deben quedarse a vivir donde su tía. Una vez instaurados en donde sus parientes, todo parece normalizado, como si todo saldría bien salvo por alguna catástrofe. Estos días podrían ser lo más optimista del largometraje. Lastimosamente la felicidad no durará tanto.

Los alimentos poco a poco empiezan a escasear, la presión por mantenerse con alimento va de puerta en puerta, ocasionando que cada uno vele por sus intereses. Esto lo refleja con el cambio de actitud de la tía. Al principio se ve comprensiva, intentando acoger a sus sobrinos, pero el tener que cuidar de los huérfanos con la carencias de raciones le va poco a poco cambiando. Inicia con quejas por lo descuidado que Seita es en ocasiones, aumenta cuando tienen una discusión en la cocina, los juegos de Seita y Setsuko le van crispando los nervios, incluso llega un punto en que les prohíbe comer con el resto de la familia, situación que no mejora porque Seita obtiene su propia máquina para cocinar, algo que la tía ve como un desafío.

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No es que le justifique, pero el cambio de la tía es bastante verosímil, humano si buscan otro término. Seita tiene gran parte de la culpa, su orgullo le impide disculparse. Incluso muchos en su situación hubiesen intentado cooperar más con la familia que les acogió durante el conflicto para bajar la tensión del hogar, pero Seita pese a su madurez no deja de ser un joven y son estas conductas las que llevarán a problemas de mayor gravedad.

Nótese que las escenas carentes de música de fondo abundan. Quizás dominen el tiempo, porque la música solo suena en momentos donde es necesaria para crear sinergia con lo sucedido. Ignoro que habrá buscado Takahata con esta decisión tan poco común, pero ese silencio de fondo impregna credibilidad e inmersión a lo que sucede. Quizás este manejo sutil de la música tenga como objetivo acentuar el realismo de la situación, y al menos conmigo lo consigue.

Música de fondo toca en situaciones como montajes, momentos de importancia argumental o cuando algún tipo de emoción específica deba ser transmitida a nosotros.

El punto de no retorno a nivel de historia es cuando Seita decide quedarse en una pequeña cueva a las afueras del pueblo con su hermana para no tener que soportar las constantes quejas de sus hijas. Craso error, esto antecederá la etapa más difícil de la historia. En sus comienzos todo parece bien en esta morada, pero la realidad golpea y no avisa. La tensión por los posibles bombardeos ya eran de por sí algo que afectaba a la población, pero ahora llega un enemigo que es incluso más letal, el hambre.

Es en la segunda mitad donde vemos de manera directa un gran problema que sucede en casi todas las naciones que están involucradas en conflictos militares. La carencia de alimentos es quizás más terrible que los mismos ataques militares presentados al principio. La muerte es gradual, deshumanizadora; siendo esto el verdadero problema que los hermanos deben enfrentar. Setsuko, como es de esperar de alguien de su edad, se vuelve víctima de la desnutrición. Su piel empieza a brotarse, su salud paulatinamente decae y fuerza a su hermano a tomar las medidas para alimentarle.

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Desde que vemos los brotes en su piel, podemos saber como terminará esto, pero ver el lento y gradual desarrollo es lo que importa acá. Seita inicia robando alimentos, es descubierto en ocasiones, y recibe maltrato físico por esto. La alegría que estaba presente durante segmentos del filme es reemplazada por una atmósfera de preocupación. Claro que esto no te lo meten de golpe, ya que como he mencionado reiteradas veces, es algo que llega despacio.

En un momento de la película vemos como un doctor diagnostica de desnutrición a Setsuko, pero lo hace con una insensibilidad y despreocupación que refleja el ambiente en que Japón se encuentra. Sin aprobar su actitud se puede comprender que aquel doctor habrá visto a muchos pacientes durante esos días, pero el tiempo le habrá insensibilizado ante todo esto. No es algo que el filme te dice, pero viendo como cambia sutilmente otros personajes, puedes notar que esta actitud está más que presente en la sociedad.

Los granjeros que antes aceptaban intercambiar alimentos por productos materiales o dinero deciden dejar de dar sus alimentos por la dificultad que representa para ellos el poder alimentarse. La película presenta este pasaje donde Seita intenta que un granjero le de alimentos, pero este sin inmutarse le niega alegando que apenas puede mantenerse a si mismo alimentado. Esta y otras situaciones se acumulan hasta llegar al clímax de la película que es la muerte de Setsuko.

Importante es meter a colación el hermoso y perfeccionista trabajo visual por parte del director. No son pocas las escenas donde nos dejan con planos y fondos muy bien armados y diseñados. Tomando en cuenta que el filme salió en 1988, es innegable lo encomiable que es el detallismo de Takahata. Si piensan que Miyazaki es un perfeccionista, acá Takahata les recordará el porque hasta el mismo Miyazaki le teme a su perfeccionismo artístico.

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Tener un ritmo lento permite que el director haga gala de sus virtudes en el manejo visual. Las escenas no es que tengan mucho dinamismo, pero es que este no es un filme que lo requiera. Acá los elementos de fondo, así como las luciérnagas, que representan una metáfora de la vida, poseen momentos donde si observas, te deleitarán en un plano visual. Es que puedes parar el filme en varios momentos y notarás que en más de una ocasión la escena que frenaste tiene un trabajo detallado en el fondo.

Todo el filme es una construcción de la tragedia. Ver a Setsuko metiendo juguetes en la boca para simular alimentos refleja el como el deterioro por carencia de alimentos puede llegar a destruir la psique de las personas. La muerte de Setsuko vienen de un pequeño momento de lentitud, siendo este seguido de un montaje de distintos momentos entre ella y su hermano, referenciando los recuerdos de este. El filme acaba dejando a Seita solo, sin hogar, sabiendo que tarde o temprano le llegará su hora, que será una victima más. Ni siquiera nos muestran lo que llevará a la escena inicial donde muere, porque el mensaje está claro, no necesita más explicación.

Reconozco que no toqué los aspectos técnicos como es debido, pero es que eso no es lo que importa acá. La Tumba de las Luciérnagas es un filme que toca desde un punto de vista humano los horrores de la guerra. El 90% del filme se enfoca en los pequeños detalles de la vida de los hermanos. Es una película muy humana, que no a todos les tocará, porque el como percibamos algo varía de persona a persona.

A mi no me entristeció el filme, ni me golpeó tan duro, porque soy insensible con los horrores de la guerra. Pero es a nivel psicológico donde siento que compenetro con la película. La muerte de la hermana no me producirá llantos, ni me hará cambiar de expresión facial, no obstante la parte introspectiva de muchos de nosotros podrá meditar sobre el tema y es acá donde la película triunfa sobre muchas otras obras que intentan tocar el tema, pero terminan vanagloriando el conflicto.

4 comentarios:

  1. Tengo opiniones muy contrapuestas con este film.. pero en gral estoy de acuerdo con tus impresiones. Es que a mí los finales tristes no me gustan nadita, menos los felices... adoro los agridulces XD.
    Soy de las personas que le achacan al film que no sea más sutil. En un punto no me gusta mucha cuando ponen una historia triste sin que ésta me termine conmoviendo, y es que la actitud del chico, ese orgullo que terminó siendo su verdugo, no hace que me conecte del todo con su sufrimiento.
    Soy llorona así que una lagrimita solté por la niña pero no tanto XD... he llorado más por otras cosas... Eso sí desde lo visual es un placer.

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    1. Salvo por el montaje al final, yo si creo que es sutil. Loss fallos del chico que culminan en la muerte de la hermana serán tontos si los vemos en perspectivas, pero ese tipo de errores son parte de lo que hace que Seita a nivel de persona tenga defectos de personalidad. Es algo que le hace humano y personas así existen.

      Personalmente es mi filme preferido de Ghibli, porque toca la guerra de una forma directa y gradual, sin discursos o cosas así.

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  2. Ahora la vi y aún sabiendo que iban a morir desde esa primera escena, me golpeó con una brutalidad la muerte da la niña que me han quedado pocas ganas de verla en un tiempo. Objetaría que quizás el conflicto entre la tía y el protagonista pudo ser algo mejor, mostrando porque era más necesario que ella despreciara a los niños no solo por ser de otro pariente y por ser una carga sino mostrar como la familia tenía una situación más penosa. Pero bueno yo le doy un 9/10 aunque tengo que volver a verla un día para aclarar ciertos asuntos.

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    1. Lo de la tía es creible más que nada cuando entras en contexto. No creo que el filme deba especificar bien en sus motivaciones, porque se dan a entender por la situación en que se encuentran. Es mi filme preferido de Ghibli.

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